Por el Fin de Todos los Tipos de Violencia

Sólo ser consciente de la violencia que tenemos interiorizada las mujeres y cómo justificamos que se siga ejerciendo sobre nosotras… me eriza todo el cuerpo. Parir es el acto de poder por excelencia de la mujer, traer la vida, permitirla que nos abra desde dentro, es una experiencia tan trascendente a nivel físico, psíquico, emocional y espiritual que cuando se ve truncada nos lleva a un profundo shock.

¿Crees que tu experiencia de parto ha sido satisfactoria? ¿Sientes que se podía haber hecho de otro modo? ¿Sientes que el trato no fue el adecuado? ¿Sentiste que te quitaban la responsabilidad y cada vez te sentías más pequeña? ¿Te permitieron fundirte con tu bebé al nacer? ¿Te pidieron permiso para realizar las prácticas y exploraciones sobre tu cuerpo sagrado? ¿Has tenido pesadillas?

Si puedes contestar a alguna de estas preguntas recordando un momento traumático en tu propio parto, en ese momento tan esperado de conocer a tu bebé, es que has sufrido violencia obstétrica.

Conozco mujeres que no pueden hablar aún de experiencias que tuvieron en paritorio, ni yo misma a veces sé gestionar las emociones que me produce el recuerdo de haberme sentido atada, silenciada, sedada sin consentimiento y con un montón de gente que no me preguntaba ni mi nombre pero todos me miraban la vagina.

A4 ROSA
Es verdad, la violencia contra las mujeres ya no es como antes… es peor! Nos están matando y en los periódicos dicen que perdemos la vida. La violencia contra las mujeres es algo socialmente establecido y hasta polémico por no reconocer una realidad tan dolorosa. Sin embargo, la violencia que se ejerce aún en muchos hospitales es tan silenciada y justificada por intervenciones médicas que es totalmente invisible. Somos muchas las que nos sentimos así, ya no van a poder callarnos. La revolución de las rosas se ha iniciado.
Yo hoy, 25N, doy un paso al frente, digo públicamente que he sido violada repetidamente por profesionales sanitarios que buscaban hacerlo bien, por mi bien, sin mirarme como persona. Gracias a ellos estoy aquí, manifestándome de  frente y dedicando todo mi esfuerzo en mi trabajo para que las mujeres puedan y sepan autogestionarse, buscar apoyos,  sostén e información para transitar un proceso tan hermoso y a la vez tan delicado donde la mujer está en toda su fuerza y en pleno poder, existen alternativas para vivirlo en plenitud, en puro amor.

Que no te tumben, que no te corten, que no te manipulen emocionalmente: hay tantas recomendaciones de la OMS que no se cumplen que da vértigo ver cómo nos tratan algunos hospitales, y eso que cada vez hay más profesionales concienciados.

La revolución de nuestros cuerpos, de nuestras entrañas, de nuestras vaginas ya está aquí, hace tiempo que nos venimos cuidando unas a otras y cada vez somos más fuertes. La revolución de las rosas se está viendo, la estamos viviendo.

La belleza del amor a nosotras mismas nos está iluminando, mi cuerpo es sagrado, tu cuerpo es sagrado, estamos contigo. Somos una.

Tú tienes las riendas, no estás sola, todas somos tú.

Aprende a mirar dentro de ti

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