Relájate y goza de un instante eterno

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“Haz el amor por amor, sólo por amor. Y cuando estés haciendo el amor no esperes nada más allá de ese momento. Si no hay suficiente amor en tu compañero, deja de hacerlo; no hagas el amor.” Barry Long

Cada vez somos más las mujeres que no nos satisface la forma de hacer el amor que la sociedad pinta como correcta. A diario me encuentro con personas que el único objetivo que persiguen al hacer el amor es liberar la tensión de su cotidiano, montarse a lomos del deseo para llegar primeros a la meta del orgasmo… Y ganar, claro. ¿Desde cuándo hacer el amor se ha convertido en una carrera hacia el orgasmo? ¿Por qué nuestro deseo es un fuego que igual de rápido que se enciende se apaga?

Resulta que la competitividad, la eficacia y productividad del tiempo también llegaron a nuestra intimidad y, a pesar del anhelo de compartir de corazón, seguimos quemando minutos de frenesí incontrolable… Para mí, este éxtasis patriarcal está confundiendo la manera con la que hacemos el amor como seres humanos con sentidos y percepciones más allá de nuestros genitales.

Se sabe que nuestro cerebro primitivo y reptiliano, el hipotálamo, es el encargado de las actividades sexuales, las hormonas, la intimidad y  de todos los sentidos menos la visión. Para que esta parte de nuestro cerebro funcione es necesario inhibir en cierta medida el neocórtex, que es el encargado de la visión y de la intelectualidad… Por eso, resulta mejor conectar con nuestros sentidos en ambiente relajado, con penumbra y aromas placenteros, y cuando hacemos el amor no estamos pensando en qué haremos mañana de comer ni en el informe que tenemos que entregar.

Siento que el tiempo que podemos dedicar a una relación sexual cada día mengua debido a la cantidad de actividades en las que nos enfrascamos, más por inercia de esta velocidad en la que vivimos que porque realmente nos apetezca. Considero que nos aburrimos poco y, menos aún, las mujeres. En mi trabajo, trato de conseguir que las mujeres vuelvan parte de su mirada hacia dentro, conseguir dedicarte unos minutos para reencontrarte con tus sentidos, tus apetencias íntimas y tu cuerpo.

Redescubrir el placer de la relajación es indispensable para poder hacer el amor con intimidad profunda, conexión con la persona que lo haces sin desconectarte de ti. Digamos que es un entrenamiento que puedes ir realizando, cerrar los ojos para mantenerte conectada con tus sentidos a la vez que mantienes el vínculo físico con tu compañerx.

Abogo por una sexualidad en la que no importa el objetivo final, ni el tiempo ni los orgasmos… Siento que hacer el amor es una experiencia más trascendental que una descarga eléctrica, me refiero a la prioridad de  los medios y no de los objetivos (por supuesto amo los orgasmos, bienvenidas las descargas orgásmicas en mi vida!), pero quiero manifestar que el sólo hecho de hacer el amor para conseguir algo… muchas veces nos pone en una competición en la que el hombre puede eyacular precozmente y la mujer se suele quedar a medias.

Busca tiempo, dedicación… El amor hay que regarlo, saborearlo, acariciarlo, sostenerlo, adornarlo, manifestarlo y, sobre todo, sentirlo dentro de tí… Trata de encontrar espacios donde tú vayas acostumbrándote a percibir tus sensaciones a las vez que percibes del exterior, así se alcanzan estados de conciencia más compatibles con la sexualidad femenina. Trata de encontrar momentos en los que puedas empezar a hacer el amor relajada, tu cuerpo responderá mejor…

Aprende a mirar dentro de tí.

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