El dolor

 

Sobre el dolor se ha hablado mucho pero también hay que hablar más y visibilizarlo tanto como sea necesario… Para empezar el debate me gustaría dejar esto:

”La percepción del dolor y los mecanismos que ésta pone en marcha deben ser entendidos dentro del sistema general de defensa del individuo frente a las agresiones del medio. Una adecuada respuesta a un estímulo potencialmente lesivo permite evitar graves daños sobre al individuo y por tanto ser algo positivo de cara a la supervivencia. Ejemplos en este sentido lo encontramos en el reflejo de retirada cuando asimos un objeto quemante, ya que gracias a ello evitamos la progresión de la quemadura, o el conjunto de respuestas que un individuo desarrolla cuando percibe un dolor abdominal que en última instancia lo conducirán hacía un médico en busca de curación. Cuando la  percepción del dolor cumple estas funciones, el dolor que percibimos, debemos entenderlo como una señal de alerta beneficiosa que permitirá poner en marcha respuestas protectoras.”  Dr Alfonso Carregal, Máster del Dolor Universidad de Vigo

   Me gusta mucho esta introducción de lo que es el sistema nociceptivo sano, y es que resulta que desde mi humilde observación y con las listas de esperas de los quirófanos de este país, parece que se nos ha olvidado que el dolor es un mecanismo de defensa beneficioso.

   Estamos empezando a analgesiar en exceso y a anestesiar más de lo que deberíamos, encontramos personas con umbrales de dolor tan bajos que siempre están de médicos, casi por cualquier cosa, garganta, resfriado, una rodilla, tos crónica, lumbago… No hablo de abuelitos, hablo de adultos sanos y normales, aunque ya hablaremos de la necesidad de encontrar quién escuche “nuestros dolores”. Resulta, con perdón, que estamos drogando una percepción sutil de nuestro organismo, una conciencia de lo que nos pasa y una mirada responsable de nuestra vida.

   Si te permites encontrarte de frente con tu dolor, respirarlo, preguntarte qué lo motivó, analizar las emociones que te lo provocan, mirar en tus miedos y deseos… Si te permites atravesarlo, mirar por encima de él, encontrar recursos y acompañamiento para vivirlo con la responsabilidad que requiere tu propia vida… Si te permites incluso restarle algo de importancia, caminar de su mano, buscar sus enseñanzas… encontrarás hermosas respuestas. Te atreves a aprender a mirar dentro de ti?

   Inauguro esta categoría dedicada al dolor, a todos, pero especialmente a la función del dolor en las mujeres… Y es que, hermanas, hay que aprender a mirar dentro de cada una sin miedo, con absoluto respeto al templo que habitamos y con el coraje suficiente para estar por encima de cada dolor, el que se ve pero también el oculto.

Así que allá vamos!

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